Nagore Uriarte | Sexualidad e inFertilidad

No fuiste el más rápido, sino ¡el más listo!

Los espermatozoides más rápidos serán los primeros en llegar al óvulo, pero no en fecundarlo.

Los espermatozoides tienen aspecto de renacuajo. Tienen una cabeza ovalada y una cola que usan a modo de “propulsor”. Así contado parecen unas células un poco simplonas, pero ¡no!

¡Tienen muchos más secretos de los que pensamos! Y hoy… ¡Voy a contaros algunos de ellos!

Puede parecer que la única barrera que tiene que superar un espermatozoide es la distancia y la búsqueda del óvulo.  Pero nada más lejos de la realidad…el espermatozoide tiene que superar muchas barreras (a modo de prueba, o como nos diría Darwin: a modo de “selección natural”).  

El caso es que cuando por fin ve a su amado óvulo, éste va envuelto en un abrigo gordíiiiisimo compuesto por un montón de células (que los embriólogos llamamos cúmulo, pero vamos…que es un -abrigo de células- que se lleva el óvulo puesto cuando se va de paseo por las trompas de Falopio). 

Este “abrigo-celular” es difícil de quitar, y los espermatozoides, que son un poco “burros”, llevan a cabo una estrategia al más puro estilo Kamikaze para que alguno de ellos consiga fusionarse con el óvulo. Son células amantes del «Team-work»

espermatozoide llevando flores
Fuente: https://ktwop.com/2013/11/28/the-winner

Cuando se acercan a “la gran esfera”, los espermatozoides se van autoinmolando mientras liberan un ácido que llevan dentro de su cabeza. De este modo, van soltando y deshaciendo las células del abrigo, con el hándicap de que los que sueltan la sustancia, ya no pueden fertilizar el gameto femenino.

Así que, no es el espermatozoide que ve antes al óvulo el que va a tener la suerte de unirse a él, sino el que espera pacientemente un poco más atrás, hasta que ve el camino libre hacía su objetivo vital… ¡Unirse al óvulo!

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